7 oct. 2010

No estaba muerto...

Como la canción de Peret todo este tiempo de desaparición blogera he estado demasiado ocupado pasándomelo bien como para poder actualizar el blog, por un lado mi colaboración con http://www.lightbike-magazine.es/ donde de vez en cuando podéis ver algún que otro artículo mío probando material o comentándoos algunas de las novedades existentes en el mercado o bien buscando productos que no son tan conocidos para muchos en el mercado, por otro tomé la decisión de centrarme más en lo que es mi afición de verdad, pedalear y no prestar la mínima atención a nada más de cuanto rodea al mundo de la bici, con el tiempo y conociendo gente en este mundillo das con unas personas bastante peculiares, los teóricos aquellas personas que se muestran como auténticos expertos en los pedales salvo por una cosa, apenas tocan una bici, eso sí podrán llegar a tener la máquina más impresionante del mundo... Pero no la sacarán partido.

Y es precisamente el miedo a convertirme en uno de esos seres que tanta pelusa tenía en mi infancia lo que me llevó a replantearme las cosas, analizar lo que hacía mal y enmendarlo, han sido muchas las decisiones que ye tomado en estos meses y creo que todas buenas, al menos en cuanto a lo deportivo, y es por ello por lo que me veo otra vez en condiciones de andar por aquí, y contaos mis aventuras y desventuras.

Han sido meses con grandísimas experiencias, algunas de ellas en las que no he dado la talla pero de las que he aprendido muchísimo y que siempre me han motivado para pasar más y más horas sobre la bici, tener la ambición de mejorar deportivamente con el único objetivo de sentirme mejor conmigo mismo, y entender mejor a ese pelirrojo chalao que profesa esa extraña religión de salir con mallas de Lycra por los caminos y carreteras del mundo que es una servidora.

Muchas de esas experiencias, quizá todas, quedan tan lejos en el tiempo como para que sea imposible escribir una crónica sobre ellas actualmente, sin embargo cuanto menos tratar de mencionar competiciones como el 24Doce, esa magnífica competición de 24 Horas organizada por Laetus y que significa el campeonato de Madrid de la categoría y una de las pocas pruebas que hay así en territorio Español... ¿El resultado? Dolor mucho dolor y una mezcla entre orgullo herido por saberte capaz de hacerlo infinitamente mejor y alegría por haber podido disfrutar de esa magnífica experiencia llena de compañerismo humor y un montonazo de personas magníficas que aunque algunas apenas les conocía me surge la duda de si les conocía en realidad de toda la vida y no lo recuerdo. También hay experiencias fantásticas en entrenamientos como el entreno a Ávila regresando por el Espinar, con un sol de Justicia un viento repugnante y la inexistencia de una sola sombra en las kilométricas rectas entre las provincias de Ávila y Segovia.

Pero en este tiempo también hay un sabor amargo, el de saberte capaz de currar muchísimo más de lo que lo has hecho, algo que si bién puede resultar negativo a primera vista ese pique te empuja a no cometer esta temporada que entre los mismos errores en la medida de lo posible y dar lo máximo de cara a una temporada con las ideas mucho más claras que la pasada temporada y que pasa por, en la medida que me deje la cartera, completar la transgalaica, el Madrid BikeX (una competición por etapas que se hará en Madrid por la sierra del Guadarrama del 3 al 5 de Junio), y por supuesto el 24Doce en el que espero haber aprendido todas las lecciones del año anterior y por ello tener el objetivo de completar la prueba con un resultado satisfacctorio (es decir un buén sabor de boca y la sensación de haber cometido pocos errores y que ninguno de ellos tuviese consecuencias fatales).

Para todo ello Diego, mi entrenador, sin duda tendrá gran importancia así como, aunque no haya sido visible para mucha gente, ha sido determinante en mi mejoría en cuanto a forma física.

En fín espero a partir de ahora volver a contaos cosas de las que me divierte, ilusionan, despiertan mi interés, etc. Mientras tanto aquí ha venido mi acto de contrición por mi escapismo virtual.