25 ene. 2010

I love this game!!!

No, no!! No os habeis confundido de blog pero creo que este archiconocido eslogan de la NBA, mi otra gran pasión deportiva, viene al pelo para definir esa, pasión, esa devoción que sentimos los ciclistas, del palo que sea por este deporte, el llegar al punto en que nos dé igual saltar las escaleras de detrás de nuestra casa o tratar de tirarle a ese cortado que tanto nos acojona, que llenar nuestras piernas de lactato subiendo un puerto de carretera, llenarnos de barro en una carrera, o tragar polvo hasta el infinito en un marathon... lo que sea por darle pedales.

Pero ¿porqué os cuento esto?, os preguntareis, hace unos días, por casualidades de la vida tuve varias conversaciones relativas al ciclismo con profanos, en las que trataba de definir ciertas sensaciones relativas a nuestro deporte y ellos asentían sin entender bién a qué me refería, un ejemplo, podría ser la imagen que coloqué en la anterior entrada, el Holandés Robert Gesink, para muchos, los profanos en esta locura, no será mas que uan foto de un cliclista rubio metido en un coche tras finalizar una etapa con casco y todo y algunos rasguños. Quizá los más entendidos, aunque también profanos reconocerán que la imagen es del pasado Tour y por los rasguños que eran del día que se cayó y en el que tuvo que abandonar, puede que incluso teniendo buena memoria recordarán que Gesink luchó ese día por reintegrarse en el pelotón, siendo frustrado su intento perdió bastantes minutos en esa carrera, y que fué una batalla injusta dado que Gesink se había fracturado la muñeca en la caida que le apartó del pelotón.

Sin embargo, para quién lo ha vivido, esta imagen dice mucho más, a mí al menos, ese dolor incontenible que te invita a gritar para descargar tu rabia solo queda reprimido por el agotamiento de haber luchado con todas tus fuerzas en una lucha desigual contra la carrera. Esa frustración por saberte más fuerte pero sin embargo algo ajeno a tí va a impedir disfrutar de tu fortaleza. Esa indignación por lo injusto que es este deporte donde algo completamente fortuito puede acabar con el trabajo de muchos meses, con tus ilusiones, y lo que es más doloroso, con la imposibilidad de intentar las cosas, dado que para un verdadero deportista, para cualquier ciclista que se precie, hay algo más doloroso que la peor derrota, el no haber podido al menos intentarlo.

Quién no lo ha vivido desde dentro no es capaz de entender cómo es posible que un pelotón que avanza sin apenas dar pedales puede derrotar al bravo escalador Holandés que meses antes nos había deslumbrado el Año anterior en la Paris-Niza y la Dauphine Libere, que acabó 7 en la vuelta del 2.008 demostrando su clase en Anglirú y Fuentes de Invierno. Y lo que es más triste nadie sabe lo meritorio que es llegar a menos de 10 minutos tras tantos kilómetros en solitario, nadie va a valorar esa rabia, esa frustración, ese terrible esfuezo en solitario que supone luchar en tal inferioridad.

Pero ese sufrimiento es adictivo, cada día quieres más y más, aunque no tiene porqué ser tan exagerado como en la competición pura, el llegar más lejos, el ir más rapido, el negociar mejor las trazadas,... Todo es lo mismo, la épica de la superación, la que da significada a todo esto que ha condicionado nuestra vida, y que sin darnos cuenta un día entró para nunca más volver a salir.

En fín que tengais una semana fantástica, pero no como las del Corte inglés si no de la de verdad, con mucho kilómetros, o al menos horas de rodillo, experiencias fantásticas y aventuras con las que poder divertirnos cada vez que nos juntamos a compartirlas con otros locos como nosotros, los únicos que comprenden nuestras locuras.

1 comentario:

McEwen dijo...

Plas plas plas (sobran mis palabras)