9 feb. 2010

Divagaciones sobre el dinero, los bienes materiales y otras estupideces.

Llevo una semana piensa que te piensa sobre la doble, para quienes no lo sepais soy el feliz dueño de una magnífica Titus Motolite, para mí, al menos hasta hace unos días no era más que una herramienta más, un medio con el que entrenar, competir, llegar a sitios que de otro modo no haría, y por supuesto interactuar de la naturaleza del modo que solo el MTB te permite. Sí, algo especial, pero no más que cualquier otra herramienta. El caso es que ahora mismo por distintos motivos, el cierre de la tija lo tengo petado, ahora mismo está sin bielas, y la dirección no va del todo fina. El caso es que por mera curiosidad me puse a curiosear sobre las opciones que empleaba el personal para todos estos componentes en su montura, pasé por un montón de blogs y foros en los que destacaba el cariño que tenían los usuarios de esta bici a su montura, la verdad la Motolite es una bici super polivalente que según ajustes te permite desde una ruta Endurera hasta competir en una prueba de XC, si bién es cierto que quizá deberías de tratar de jugar un poco con los ángulos y quizá una potencia más corta siempre ayudará para facilitar ese uso más bajador.

Pero, sin embargo me dió que pensar ese mimo que tiene a su bici la gente, es algo parecido a lo que siento por la FRM, la monté pieza a pieza, buscando el mejor precio, lo más bonito y lo más ligero, y es, creo del único bién material del que estoy orgulloso, no tanto por el dinero, toooodo el dinero, que he invertido en ella si no por el esfuerzo y el cariño que he decicado en escoger esos componentes. Sin embargo eso no pasa, no pasaba, con la Titus: simplemente es una herramienta, sin embargo ver ese mimo me hizo pensar más las cosas, no voy a decir que ahora valoro más los bienes materiales, porque mucho tendría que cambiar mi forma de pensar, pero sí me he dado cuenta de que bienes que de pequeño anhelaba tener, alucinaba con bicis como la Titus Racer X o la Intense M1 y las veía bienes por encima icluso de lo que podía soñar, ahora son uno más.

Esto te da que pensar, la verdad no sé si me estoy explicando demasiado bién, te das cuenta de lo absurdo que es la sociedad, de lo rídículo que es el consumo y como, a veces, nos convertimos en borreguitos exclavos de la publicidad y de cuentos chinos de felicidad artificial, sin embargo, otro lado de mí, el que siente cariño por la gente, hace prometer al ese chavalín que un día fuí prestarle más atención a esa bici y dedicarle el mimo que por ejemplo tiene mi querida FRM.

Sin embargo, no me olvido, lo importante no es la bici, lo importante es difrutar con ella y vivir las experiencias más maravillosas sobre ella.

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